6:15 p.m. y apenas voy saliendo de clases, me encuentro mirando el cielo y me pasó por la mente el recuerdo de un amigo, considerado por mí: "Mi mejor amigo". Tal vez ya tengo un año sin saber de él, pero recuerdo todas las cosas divertidas, y todos esos malos momentos que pasamos y que no dejamos de apoyarnos.
Caminábamos por la calle y teníamos la costumbre de ir grabando nuestro trayecto de la escuela hasta el centro de la ciudad. Nos íbamos así al propósito ya que pasábamos más tiempo platicando, a veces de cosas serias, pero por lo regular de todas esas locuras que inventábamos. Solíamos reirnos del "silencio" así lo llamábamos cuando sólo íbamos caminando sin decir nada, nos mirábamos de repente y reíamos mucho sin saber el porqué.
Un día del mes de diciembre, no recuerdo el año, caminábamos cómo lo hacíamos cada día de la semana.
Ese día yo tenía pensado irme a mi casa después de clase, pero él me detuvo y me dijo que lo acompañara hasta el centro, yo le decía que no tenía muchas ganas de caminar, así que yo pagaría el transporte para que nos fuéramos directo, él no acepto y me propuso que nos fuéramos caminando, a lo cual acepté al fin de cuentas.
No era muy tarde, y las calles estaban solidas, en eso nosotros entre risas no nos percatamos de una persona que nos venía siguiendo, o tal vez no, a lo lejos también iban dos muchachas que habían salido de la secundaria. Con un paso apresurado del señor, dio una mirada rápida hacia mí, se percató del oro de los aretes que traía, del celular en la mano, y de la cadena de oro que siempre he traído.
Todavía recuerdo cómo se fue contra mí, el fue directo hacia la cadena y yo raccioné rápidamente evitando sus manos, nos fuimos contra la pared, yo no sabía cómo raccionar, no sabía si debía darle lo que tenía, pero él no me dio oportunidad de nada, sólo se fue al arrebato y mi respuesta fue defenderme. El señor no era muy alto, y sin saber cómo, él se puso detrás mío, yo seguía sin soltar una de sus manos con mi mano izquierda.
Mi amigo estaba totalmente en shock, yo le gritaba y él no raccionaba. Lo miraba de repente y el sólo estaba parado sin parpadear. En un momento el señor me puso totalmente contra la pared yo seguía sin dejarme, en eso sentí que me soltó, así que voltee para ver que sucedía, vi a mi amigo alzando su mochila con un coraje tremendo, me asustó y lo que hice fue agacharme, sentí que el golpe iba hacia a mí.
Se escuchó con gran fuerza el choque de la mochila contra el rostro del sujeto. No lo dejó de golpear hasta que se le cayó de las manos aquella mochila que traía. En ese momento la que estaba en shock era yo.
Cuando dejó de golpearlo, me agarró de la mano y me dijo con gran miedo y terror en sus ojos: "¡CORREEEEE!"
Yo salí disparada literalmente del lugar, vi que mi compañero no venía conmigo, voltee y el señor lo venía persiguiendo, no vi las manos del señor, pero mi amigo venia corriendo con una desesperación que nunca había visto en él.
Para que el señor se distrajera, aventó su cartera y funcionó lo que planeo. Me alcanzó y seguimos corriendo sin parar.
Ya en el centro, los dos bien blancos del susto, yo le pregunte: ¿qué te pasó? ¿por qué ese miedo de repente?¿por qué raccionaste así?.
Él no podía ni hablar, sólo me dijo: "¡TE IBA MATAR ELY!" "¡ÉL SACÓ UNA ARMA ELY!
No me quitó nada el señor, no logró nada.
Por defenderme expuse mi vida y la de mi amigo, gracias a Dios estoy aquí, y gracias a mi amigo que le debo prácticamente la vida. A él no le importó si le pasaba algo, solo quería que yo estuviera bien.
Estaré eternamente agradecida con aquella persona que conocí hace unos años, que me hizo reír, que me hizo ver la vida de una forma diferente (mostrando el valor de la amistad) y que me defendió sin importarle nada. Siempre ocupara un lugar muy importante en mi vida.
Muy pocas, pero muy pocas veces encuentras esas personas en tú vida. Dios sabe cómo hace las cosas. Siempre con un proposito y un fin. Un mal dicho dice: Dios los crea y solitos se juntan. Así que es una bendición que estes aquí. Tienes mi confianza y mi respeto, compañerita.
ResponderEliminarCuidate mucho y se te quiere.
Santo cielo, Elizabeth, esto que nos cuentas es muy, pero muy duro. Gracias.
ResponderEliminarLee bien las palabras de Misa, tiene razón.
Qué bueno que estás viva, que nos lo puedas contar.
Tus palabras me llegaron. Eres una persona muy fuerte. Hay veces que no alcanzamos a comprender porque Dios deja que estas cosas pasen, pero con lo que escribiste puedo decir que tienes un proposito muy importante, Elizabeth.
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